Hay conceptos que merecen ser discutidos en un café. “Sé como el agua” es uno de esos. No es solo una frase cool para tatuarse en el antebrazo: es casi una forma de vida.
Imaginemos la escena.
Una mesa pequeña, tres tazas humeantes. Bruce Lee apoya el codo como quien está por dar una clase; Marco Antonio llega con la toga arrugada por tanto imperio encima; Nietzsche mira por la ventana, incómodo con la idea misma de “reunión”. El tema del día: por qué nos complicamos tanto la vida tratando de frenar lo imparable y empujar lo inamovible, en lugar de empezar por lo único que realmente controlamos: nosotros mismos.





