Un jefe que tuve hace años tenía el organigrama del área impreso y pegado atrás del monitor. Cajitas, líneas, nombres. Cada tanto lo despegaba, tachaba a alguien con birome, escribía otro nombre arriba y lo volvía a pegar torcido.
Ese papel tenía cinco años.
En esos cinco años cambiamos el stack tres veces, migramos a la nube y adoptamos y abandonamos dos metodologías. El papel seguía ahí. Torcido, pero ahí.

