El lunes el roadmap decía una cosa. El miércoles otra. El viernes hubo una reunión donde alguien preguntó, medio en chiste medio en serio, si lo que habíamos decidido el lunes seguía en pie. Nadie supo contestar con certeza.
Alguien sugirió documentarlo en algún lado para no perder trazabilidad. Otro propuso una reunión semanal para alinear. Un tercero dijo que ChatGPT podía ayudarnos a sintetizar. Tres soluciones nuevas para un problema que tenía treinta minutos de existencia.
No es un caso aislado. Lo veo cada vez más seguido.
