Son las once de la noche y tenés cuarenta pestañas abiertas. En una, un paper que no vas a terminar. En otra, un hilo de alguien que lo resume. En una tercera le pediste a la IA que te resuma el hilo que resume el paper, y en la cuarta le pediste lo mismo a otra IA, por las dudas. Las tres versiones dicen cosas parecidas, con matices distintos, y vos cerrás la compu con una sensación rara: sabés más que hace dos horas y entendés menos.
No es falta de información. Nunca tuvimos tanta. Es otra cosa, y vale la pena ponerle nombre.














