Tengo un grupo de colegas — managers y directores de empresas— con quienes trabajé a lo largo de los años. Gente que sabe lo que hace, que lleva décadas tomando decisiones, que no se asusta fácil. En algún momento del mes pasado alguien tiró la pregunta: ¿cómo hacen para seguir al día con todo lo que está pasando?
Lo que siguió fue un silencio bastante elocuente. Y después, una cadena de respuestas que se pueden resumir en: no llegamos, nadie llega y, encima, nos sentimos raros por no llegar.




