Abrís un pull request de casi cuatro mil líneas. Lo generó un agente, con muy buena letra, tests incluidos y un mensaje de commit que da gusto leer. Adentro hay un selector de fechas hecho a mano, un validador de emails escrito desde cero, un pequeño sistema de colas para mandar correos y una función para formatear moneda que, a simple vista, funciona. Todo eso tiene alternativas maduras, muchas a un npm install de distancia. Y ahí estás vos, con el mate frío, tratando de comprobar si el selector de fechas sabe que febrero a veces trae 29 días.
El camino hacia un código más controlable y legible vuelve a pasar por algo conocido: módulos que puedan ser reutilizados, configurados y combinados. Sí, ya sé lo que estás pensando: ¿te volviste loco, Fabi? Si hoy el código es lo más barato que hay, ¿por qué no hacer todo desde cero?















