La alegría simple que perdimos mientras crecíamos exponencialmente
Había una época — y no hace tanto, no me vengan con nostalgia de viejo — en la que un tipo de sistemas se sentaba frente a la pantalla, veía la cola de tickets, agarraba uno y el mundo tenía sentido.
Entra ticket. Lo leés. Lo entendés. Lo resolvís. Lo entregás. Te lo aprueban.
Felicidad.